jueves, 11 de octubre de 2007

Cuando ganar no es lo que importa

Reproducimos a continuación (traducido al español) un artículo de Dan Wetzel, redactor de Yahoo! Sports. Pueden leerlo en su versión original aqui. La historia no es una fábula, pero creo que es un gran ejemplo de una institución que se apega claramente a su misión, aún a riesgo de perder oportunidades en el corto plazo y, sobre todo, que antepone el respeto a la persona a la obtención de logros frívolos.

"Chicos listos"

Por Dan Wetzel, Yahoo! Sports
Octubre 10, 2007

Un hecho curiosísimo, el lugar donde es más probable encontrar a los jugadores de un equipo con serias posibilidades de ganar el título nacional de fútbol americano es -oiganlo bien - en el salón de clase. (Y más adelante, con la toga en su graduación)

Boston College tiene varias estadísticas a su favor en el torneo universitario. Sus resultados (6-0), su ranking a nivel nacional (No. 4) y la posible posición en la competición Heisman race por el mariscal de campo Matt Ryan (No. 1).

Pero hay un número que hace que los Eagles sorprendan respecto a los típicos aspirantes al título: 93.

Ese es el porcentaje de jugadores de futbol americano de BC que se gradúan de su carrera de acuerdo con cifras de la NCAA. Los Eagles ocupan el tercer lugar en el país, detrás de Navy (95) y Northwestern (94).

Ninguno de esos dos equipos tienen posibilidades de llegar al juego de campeonato, como sí las tiene BC. Con una victoria sobre Notre Dame el sábado y una victoria sobre Virginia Tech la semana entrante, los Eagles se encaminarán al título de la ACC con una temporada invicta.

Bienvenidos al programa de fútbol universitario sin grandes alharacas, donde el balance, la perspectiva y los libros van de la mano con un deporte que, en muchas otras escuelas, ve a la graduación de quien lo practica como un evento casi accidental.

Las estadísticas del porcentaje de graduados pueden ser manipuladas y todas las escuelas pueden explicar sus fracasos. Pero al final, la verdad sobresale: los Eagles son uno de los pocos programas que puede estar orgulloso de sus jugadores dentro y fuera del campo.

El 93% no fue una casualidad. El año pasado fue 96 y por dos décadas ha estado casi siempre encima de 90. Cuatro veces – 1992, 1994, 1995 y 2004 – los Eagles acabaron No. 1. Mejor aún, no hay una tendencia a esconder atletas en carreras ad-hoc ni alumnos del quinto año que figuren como "indecisos" respecto a la carrera que quieren seguir.

"Las estadísticas demuestran que tomamos el término 'estudiante-deportistaa' con toda seriedad en Boston College," declaró el director deportivo Gene DeFillipo.

Mientras tanto, el resto de los aspirantes al título prefieren al deportista sobre el estudiante. BC tiene 40 puntos de ventaja sobre los tres equipos que le llevan ventaja en la encuesta de AP sobre aspirantes al título – LSU (51% de graduados), Cal (52) y Ohio State (53). Y esos tres no tienen los porcentajes más bajos tampoco.

No importa lo que digan estas fábricas de jugadores, no importa cuántas excusas den ni qué tanto promuevan historias de éxito seleccionadas, la realidad es que pocas de ellas se preocupan por el bienestar a largo plazo de sus jugadores y la educación que reciben.

Aunque las circunstancias de cada caso varían y una parte de la culpa la tienen los jugadores que no aprovechan la oportunidad a la que acceden, no está claro que estos programas vean a los jugadores como estudiantes.

Hay tres maneras en que algunas escuelas actúan sin preocuparse por la educación de los jugadores:

• Reclutan chicos que no son capaces de repetir el alfabeto completo.

• Ubican a los deportistas en programas académicos que les permiten cumplir los requisitos para participar pero sin posibilidades de graduarse.

• Cuando se equivocan en el reclutamiento (el deportista no satisface las expectativas), se deshacen del jugador para liberar una beca.

Como todos estos años y graduados demuestran, Boston College no practica esto.

"Ha sido así por años," declara el entrenador de BC Jeff Jagodzinski. "Una de las cosas que tenemos es un muy buen sistema de apoyo académico. (Y) hay mucha competencia por entrar. Obtenemos algunos alumnos muy buenos."

Ciertamente ni la escuela ni el departamento de deportes es perfecto ni libre de escándalos eventuales. Pero cuando el problema aparece no se trata de cubrirlo si defenderse con un "todos lo hacen".

A mediados de los 90s, el entrenador de basketball Jim O'Brien entró en una disputa con el departamento de admisión por su pedido de relajar los estándares de admisión para un par de potenciales jugadores. La escuela se alineó con el departamento de admisión y le dijo a O'Brien que lo aceptaba o se iba, sin importar la popularidad de la que gozaba.

O'Brien se fue a Ohio State clasificando a su equipo entre los cuatro primeros y luego a un juicio multimillonario por despido. BC buscó un nuevo entrenador, Al Skinner, que pudiera ganar sin sacrificar los principios.

Esa ha sido siempre la forma de trabajar de BC. La escuela es más grande que el equipo, el entrenador o una posible estrella. Estas últimas vienen y se van, pero la reputación es para siempre.

Sus fans lo quieren así. De hecho ayuda que haya un mercado profesional donde el éxito de los Boston Red Sox y los New England Patriots relegan a BC, incluso en una semana vital, hace que las historias de BC se releguen a páginas interiores en los diarios.

Incluso si Ryan gana el Heisman, nunca será tan grande como Tom Brady o David Ortiz. Nunca se perderá la perspetiva.

Por supuesto, luego de ganar 9, 9 y 10 partidos en los últimos tres años, los Eagles quieren llegar al título de la BCS. "Este grupo," dice Jagodzinski, "ha estado a una victoria de la Tierra Prometida."

¿Qué pasaría si llegan? ¿Escribirá el comisionado Jim Delany una carta abierta quejándose de que los Eagles son muy inteligentes? ¿Cambiarán la fórmula de la BCS para penalizar a los equipos que pueden resolver problemas de cálculo?

El promedio de graduación de los últimos cinco campeones de la BCS champions es 54%

En un mundo donde se vive buscando atajos y resultados inmediatos, ¿puede Boston College ser el mejor equipo del país?

Para algunos de nosotros, ya lo es.


Anexo
Porcentaje de graduación
(Porentaje de deportistas que comenzaron la universidad entre 1997-2000 que se graduaron en seis años o menos)
1. LSU 51%
2. Cal 52%
3. Ohio State 53%
4. BC 93%
5. S. Florida 61%
6. Oklahoma 44%
7. S. Carolina 68%
8. W. Virginia 65%
9. Oregon 55%
10. USC 57%
Fuente: NCAA

miércoles, 3 de octubre de 2007

Optimismo: La fábula del comerciante

Había una vez un ciudadano que vivía al lado de una carretera donde vendía unas ricas albóndigas con pan. Estaba muy ocupado y por lo tanto no oía la radio, no leía los periódicos, ni veía la televisión.

Alquiló un trozo de terreno, colocó una gran valla y anunció su mercancía gritando a todo pulmón: "Compren deliciosas albóndigas calientes". Y la gente se las compraba.

Aumentó la adquisición de pan y carne. Compró un terreno más grande para poder ocuparse mejor de su negocio. Y trabajó tanto que dispuso que su hijo dejara la Universidad donde estudiaba Ciencias Comerciales a fin de que le ayudara.

Sin embargo, ocurrió algo importante. Su hijo le dijo:

-"Padre, ¿pero no escuchas la radio, ni lees los periódicos? Estamos sufriendo una grave crísis. La situación es realmente mala; peor no podría estar".

El padre pensó: "Mi hijo estudia en la Universidad, lee la prensa, ve la televisión y escucha la radio. Sabe entonces lo que dice".

Compró pues menos pan y menos carne. Sacó la valla anunciadora, dejó el alquiler del terreno a fin de eliminar los gastos y ya no anunció sus ricas albóndigas con pan. Y las ventas fueron disminuyendo cada día más.

Después de un tiempo, el negocio estaba realmente afectado

-"Tenías razón hijo mío", le dijo al muchacho. "Verdaderamente estamos sufriendo una gran crisis".

Si nos programamos para fracasar, fracasaremos. Si nos mentalizamos para ganar, ganaremos. Es una simple elección personal. En estos tiempos distintos, asumamos que hay muchas oportunidades esperando por nosotros.

El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia , descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos recibir.

No es más optimista el que menos ha fracasado, sino quien ha sabido encontrar en la adversidad un estímulo para superarse, fortaleciendo su voluntad y empeño; en los errores y equivocaciones una experiencia positiva de aprendizaje. Todo requiere esfuerzo y el optimismo es la alegre manifestación del mismo, de esta forma, las dificultades y contrariedades dejan de ser una carga, convirtiéndonos en personas productivas y emprendedoras.