miércoles 11 de febrero de 2009

La fábula del zorro, el león y el mono

Un zorro perdido en el bosque se tropieza con de unos huesos. De repente, ve a lo lejos la llegada de un león.

Usando su imaginación, roe los huesos mientras comenta en voz alta lo rico que estaba ese león que “acaba de de devorar”. El felino, al oir dichas palabras, huye del lugar.

Pero un entrometido mono ha visto todo, y corre a avisar al león, diciéndole que pueden volver al lugar sin peligro, ya que el zorro no es el cazaleones que él cree.

El zorro, al verlos acercarse, comprende la traición del mono, les da la espalda y dice “¿Dónde estará ese mono? Hace horas que le envié a por otro león” consiguiendo que el rey de la selva vuelva a huir.

Moraleja: en el mundo de los negocios hay que tener imaginación y creatividad para enfrentarse con éxito a los más fuertes.

martes 10 de febrero de 2009

La fábula de la hormiga feliz

Todos los días, muy temprano llegaba a su empresa la hormiga productiva y feliz. Allí pasaba sus días, trabajando y tarareando una antigua canción de amor. Ella era productiva y feliz, pero no era supervisada.

El abejorro gerente general consideró que ello no era posible, así que se creó el puesto de supervisor, para lo cual contrataron a un escarabajo con mucha experiencia en JIT, Poka Yoke & Kan Ban. La primera preocupación del escarabajo supervisor fue organizar a hora de llegada y de salida y también preparó hermosos informes.

Pronto fue necesario contar con una secretaria para que ayudara a preparar los informes, así que contrataron una arañita muy picuda en PFMEAs que organizó los archivos y se encargó del teléfono. Mientras tanto la hormiga productiva y feliz trabajaba y trabajaba.

El abejorro gerente estaba encantado con los informes del escarabajo supervisor, así que pidió cuadros comparativos y gráficos, indicadores de gestión y análisis de tendencias. Entonces fue necesario contratar un gorgojo especialista en ISO 9000, SPC y GDT para el supervisor y fue indispensable un nuevo computador con impresora a color.

Pronto la hormiga productiva y feliz dejó de tararear sus melodías y comenzó a quejarse de todo el papeleo que había que hacer ahora. El abejorro gerente, entonces, consideró que era momento de adoptar medidas así crearon el cargo de gerente del área donde trabajaba la hormiga productiva y feliz. El cargo fue para una cigarra “Black Belt” que alfombró su oficina se hizo adquirir un sillón especial. El nuevo gerente necesitó - claro está - un nuevo computador y cuando se tiene más de un computador había que tener una red local y por supuesto un ingeniero de sistemas , cargo que fue ocupado por un aguerrido piojo egresado de MIT, experto en Windows XP, Linux, Oracle, Debian, Ubuntu, PHP, DreamWeaver, Photoshop y MySQL. Con tanta información, el nuevo gerente de área, donde trabajaba la hormiga productiva y feliz, pronto necesitó un asistente, un grillo trilingüe con 5 años de experiencia en MRP que había sido su ayudante en la empresa anterior. Fue contratado para que le ayudara a preparar el plan estratégico y el presupuesto para el área donde trabajaba la hormiga productiva y feliz. La hormiga ya no tarareaba sus viejas melodías y cada vez se le notaba más irascible. “Vamos a tener que contratar un estudio de clima laboral un día de estos” dijo la cigarra. Así que se contrató a una luciérnaga especialista en:
- Neurolingüística gerencial
- Sigan al líder
- El proceso de la comunicación eficaz
- Piense y actúe como Jefe
- De burócrata a Supervisor
- Planeación efectiva

Pero un día el gerente general, al revisar las cifras, se dio cuenta que la unidad de negocios (donde trabajaba la hormiga productiva y feliz), ya no era tan rentable como antes así que contrató al búho, prestigioso consultor de World Class Consulting Group, para que hiciera un diagnóstico. El búho estuvo tres meses en la empresa y pronto emitió un sesudo informe: “Hay demasiada gente en este departamento…” Así el gerente general siguió el consejo del consultor y … despidió a la hormiga productiva y feliz.

Moraleja: Si eres hormiga productiva y feliz, instala tu propia empresa y olvídate de los demás.

Tomado de hermes-blog (http://juangabrielcendales.com/2008/02/20/fabula-de-la-hormiga-feliz/)

lunes 9 de febrero de 2009

Fábula del Trabajo en Equipo

En una empresa el León (Gerente de Selva S.A.), buscaba el mejor camino para el logro de la excelencia y convoco a sus ejecutivos a una convención, en la que todos participaron activamente durante 3 días.

La reunión se oriento a los "Factores de Éxito" por fortalecer.

El Conejo propuso que para lograr la Excelencia todos debían estar preparados para correr veloces a fin de no ser presa del peligro.

La Ardilla propuso desarrollar la capacidad de trepar y escalar ya que desde lo alto de los árboles podía verse todo con mas amplitud.

Un Pato indico que lo mas importante era la capacidad de nadar para atravesar los ríos de Selva S.A.

El Águila señalo la capacidad de Volar como el elemento clave para el desarrollo del éxito.

Así lo hicieron el resto de los animales señalando otros atributos sumamente importantes tales como la capacidad de ver en la oscuridad, o tener colmillos y garras fuertes, etc.

Ante la diversidad de ideas se conformo un consejo consultivo y seleccionaron los elementos de éxito:

Correr, escalar, nadar y volar.

Acto seguido el León (Gerente) encargo a su departamento de entrenamiento para preparar al resto de animales en el dominio de esas capacidades.

Por mas que practicaron, no lograban su cometido.

El Pato excelente en natación tenia dificultades para correr y se quedaba fuera de hora para practicar, como corría lentamente tenia menos tiempo para nadar y pro ultimo las patas se le hincharon y dejo de nadar por descanso.

El Conejo, gran velocista entro en stress tras la frustración de no poder nadar.

La Ardilla, excelente en el arte de escalar, se lesiono en las clases de vuelo y también saco notas muy bajas en carrera y natación.

Al mes se presentaron las evaluaciones y tras el desencanto el León bastante molesto indico que todo quedara como antes.

El Mono propuso la siguiente MORALEJA :

Aprendamos de esta experiencia, para enfrentarnos a la Nueva Era, lo mas importante es la capacidad de trabajar en equipo, colaborando y cooperando unos con otros.

Debemos participar sumando nuestras cualidades a la de los demás, actuando cuando seamos necesarios, tras el mismo objetivo.

Esto va a ser mas apropiado que tratar de mejor lo que hacen los demás.

Tomado de "Fábulas para la Empresa" (http://www.geocities.com/wialo_al/fabula.htm)

viernes 5 de septiembre de 2008

La fábula de la investigación de mercados (Por Rolando Arellano)

Cuatro caminantes cuentan sobre su estrategia para llegar a la meta. El primero, el Ciego, dice que prefiere ir con los ojos cerrados, "así no me preocupo de los problemas que vienen y camino sin miedo, pues el que nada conoce nada teme". Además, "no voy totalmente desorientado, pues, aunque no uso la vista, me sirvo mucho del olfato". El segundo camina de espaldas, como un Cangrejo. le es difícil adivinar el futuro, hace sus proyecciones en función del pasado, deduciendo que lo que viene será más o menos igual. "El pasado es lo único cierto", señala. El tercero, el Miope, marcha con la cabeza gacha, con la barba amarrada al primer botón de la camisa, pues "si se mira muy lejos uno se puede tropezar". Por eso prefiere ir despacio, probando siempre el siguiente paso, pues "Piano, piano, si va lontano". El cuarto gerente, Largavista, avanza mirando al horizonte, "para saber qué se viene y tener tiempo para prepararme para todos los problemas que se presenten".

En la vida empresarial encontramos con frecuencia estos cuatro tipos de gerentes. Están los Ciegos, que no usan información de márketing pues "así pierden tiempo" y confían solo en su olfato para tomar decisiones. Avanzan entonces armados únicamente con su temeridad (o su inconsciencia). También están los gerentes Cangrejo, que solo usan información histórica, reportes de ventas, chequeos de distribución o informes de producción. Nunca hacen pretest o pruebas de nuevos productos, y cualquier información más avanzada les parece esotérica o peligrosa. El tercer tipo, los Miopes, hacen algunos estudios de nuevos productos, y a veces hasta se aventuran a investigar sobre cómo percibe la población su marca o su empresa. Pero prefieren los métodos clásicos: encuestas con tablas cruzadas, grupos de enfoque tradicionales o segmentaciones simples, "que no causen problemas". Finalmente, están los gerentes Largavista, que estudian las tendencias del mercado y buscan conocer cómo cambian los gustos, actitudes y valores de la población. Segmentan a sus consumidores más finamente y tratan de ver más allá que sus competidores, aunque no se preocupen mucho por lo que pasa en el momento.

¿Cuál de estos cuatro gerentes, Ciego, Cangrejo, Miope o Largavista llegará mejor al éxito? Difícil de afirmar, pues un Largavista que solo ve el futuro y no el presente estará tan desarmado como el Miope, que no tiene proyección o el Cangrejo que no mira adelante. Más bien, el gerente moderno debe invertir en la mejor información que pueda obtener, pasada y futura, simple y sofisticada, aplicándole además su instinto, para convertirla en estrategias exitosas. Lo que no debe hacer es creer que actuando como el Ciego --pensando que economiza al cerrar los ojos a la información científica para la toma de decisiones-- logrará llegar eficientemente a sus metas. Esa sí es una fábula. No la olvide, ahora que está planeando sus actividades del 2009.

Publication: El Comercio
Provider: El Comercio
Date: September 5, 2008

sábado 5 de julio de 2008

Fábula de la liebre y la tortuga (actualizada)

Una tortuga y una liebre siempre discutían sobre quién era más rápida. Para dirimir el argumento, decidieron correr una carrera. Eligieron una ruta y comenzaron la competencia. La liebre arrancó a toda velocidad y corrió enérgicamente durante algún tiempo. Luego, al ver que llevaba mucha ventaja, decidió sentarse bajo un árbol para descansar un rato, recuperar fuerzas y luego continuar su marcha. Pero pronto se durmió. La tortuga, que andaba con paso lento, la alcanzó, la superó y terminó primera, declarándose vencedora indiscutible.

Moraleja: Los lentos y estables ganan la carrera.

Pero la historia no termina aquí: la liebre, decepcionada tras haber perdido, hizo un examen de conciencia y reconoció sus errores. Descubrió que había perdido la carrera por ser presumida y descuidada. Si no hubiera dado tantas cosas por supuestas, nunca la hubiesen vencido. Entonces, desafió a la tortuga a una nueva competencia. Esta vez, la liebre corrió de principio a fin y su triunfo fue evidente.

Moraleja: Los rápidos y tenaces vencen a los lentos y estables.

Pero la historia tampoco termina aquí: Tras ser derrotada, la tortuga reflexionó detenidamente y llegó a la conclusión de que no había forma de ganarle a la liebre en velocidad. Como estaba planteada la carrera, ella siempre perdería. Por eso, desafió nuevamente a la liebre, pero propuso correr sobre una ruta ligeramente diferente. La liebre aceptó y corrió a toda velocidad, hasta que se encontró en su camino con un ancho río. Mientras la liebre, que no sabía nadar, se preguntaba "¿qué hago ahora?", la tortuga nadó hasta la otra orilla, continuó a su paso y terminó en primer lugar.

Moraleja: Quienes identifican su ventaja competitiva (saber nadar) y cambian el entorno para aprovecharla, llegan primeros.

Pero la historia tampoco termina aquí: el tiempo pasó, y tanto compartieron la liebre y la tortuga, que terminaron haciéndose buenas amigas. Ambas reconocieron que eran buenas competidoras y decidieron repetir la última carrera, pero esta vez corriendo en equipo. En la primera parte, la liebre cargó a la tortuga hasta llegar al río. Allí, la tortuga atravesó el río con la liebre sobre su caparazón y, sobre la orilla de enfrente, la liebre cargó nuevamente a la tortuga hasta la meta. Como alcanzaron la línea de llegada en un tiempo récord, sintieron una mayor satisfacción que aquella que habían experimentado en sus logros individuales.

Moraleja: Es bueno ser individualmente brillante y tener fuertes capacidades personales. Pero, a menos que seamos capaces de trabajar con otras personas y potenciar recíprocamente las habilidades de cada uno, no seremos completamente efectivos. Siempre existirán situaciones para las cuales no estamos preparados y que otras personas pueden enfrentar mejor.

La liebre y la tortuga también aprendieron otra lección vital: cuando dejamos de competir contra un rival y comenzamos a competir contra una situación, complementamos capacidades, compensamos defectos, potenciamos nuestros recursos... y obtenemos mejores resultados!

Fuente: Newsletter Eduardo Press Consultores
(www.epconsultores.com)

sábado 8 de marzo de 2008

Caballo o vaca? Por Rolando Arellano

Por el Día Internacional de la Mujer es interesante recordar que, aunque muchos varones queramos negarlo, ellas son las personas con la mayor capacidad de decisión en el hogar. Esta afirmación, que vemos día a día en nuestros trabajos (ver "Estudio nacional de decisores de compra". Arellano Márketing), nos dice que la mayoría de empresas debe tener en cuenta que la persona más importante para sus estrategias comerciales es y seguirá siendo por un buen tiempo la mujer.

En efecto, nuestros estudios muestran que las mujeres conservadoras, tanto la hogareña --aquella que se encarga del cuidado de los niños y de la cocina-- como la abnegada --la que además de eso trabaja fuera para contribuir al hogar--, tienen la decisión principal sobre el gasto familiar. Todo ello aunque el hombre crea --o le hagan creer-- que él es quien manda en casa.

Así, la mujer conservadora es la decisora principal en comida, ropa, vivienda, estudios de los hijos y en más del 80% del presupuesto hogareño. El marido de la mujer de estilo de vida conservador se limita entonces a aportar su salario y eventualmente a creer que lo controla.

Por otro lado, las mujeres de estilo de vida moderno --la moderna realizada que trabaja fuera o la moderna aspiracional que se siente presa en el trabajo doméstico-- tienen algo menos de control del gasto del hogar, pero han ganado otro tipo de decisión. Así, mientras comparten con el hombre algunas de las tareas tradicionales de compra --quizás el hombre ahora decida qué detergente usar-- ellas deciden ya sobre nuevos temas, como en qué banco ahorrar o qué tarjeta de crédito preferir. En todo caso, el balance es siempre una mujer con mayor poder de decisión que el hombre.

Quizás la siguiente historia ayude a entender el tema. Antes de morir un ganadero millonario indicó que se regalase un caballo a cada hombre que mande en su casa y una vaca a aquel que sea mandado por su mujer. Sus emisarios fueron de casa en casa buscando quién mandaba allí y en todas encontraron que era la mujer, así que entregaban vacas.

Un día por fin encontraron un hombre que dijo fuertemente:

--Yo mando en mi casa, ¿no mujer?

Y ella respondió:

--Sí querido.

Dispuestos a entregar el primer caballo le preguntaron de qué color lo quería, y el hombre respondió inmediatamente:

--Negro.

--¿Negro? --dijo la mujer--. Yo te imagino tan guapo montado en un caballo blanco, con esa camisa blanca que te regalé.

--Pensándolo bien, dijo el hombre, me quedaré con el caballo blanco.

--¡Qué caballo ni caballo! ¡Vaca! --sentenciaron los emisarios.

No me queda duda de que las lectoras de esta columna saben bien a quién se debe influir más para tener éxito en los negocios. Pero, si a algún estimado lector no le quedó eso claro, no se le ocurra preguntárselo a su esposa, pues la respuesta más probable será:

--A ti por supuesto, querido.

Publication: El Comercio
Provider: El Comercio
Date: March 7, 2008

martes 26 de febrero de 2008

Asignar responsabilidades en la Empresa

Había una vez cuatro individuos llamados “Todo el Mundo”, “Alguien”, “Nadie” y “Cualquiera”.

Siempre que había un trabajo por hacer, “Todo el Mundo” estaba seguro de que “Alguien” lo haría.

“Cualquiera” podría haberlo hecho, pero “Nadie” lo hizo.

Cuando “Nadie” lo hizo, “Alguien” se puso nervioso porque “Todo el Mundo” tenía el deber de hacerlo.

Al final, “Todo el Mundo” culpó a “Alguien” cuando “Nadie” hizo lo que “Cualquiera” podría haber hecho.

Moraleja :

Una de las fuentes de conflicto que mas se presenta en las empresas resulta del hecho que no se cuide el nivel de responsabilidades y la correcta asignación de tareas a los colaboradores.

Tampoco basta con comunicar lo que cada persona va a efectuar, además hace falta contar con un cronograma, con instrucciones claras, lo menos ambiguo posible, indicación sobre las personas que pueden facilitar recurso y lo mas importante es generar en todos y cada uno la iniciativa para actuar en tanto se precise de su aporte.

Una persona comprometida es aquella que cumple con sus obligaciones haciendo un poco más de lo esperado al grado de sorprendernos, porque vive, piensa y sueña con sacar adelante a su familia, su trabajo, su estudio y todo aquello en lo que ha empeñado su palabra.

En el trabajo, el compromiso se refleja en varios aspectos: la forma en la que se vive el horario (los extremos de rigurosa entrada y salida para cumplir, los retrasos, dar un poco más de tiempo si hace falta), la contribución a un ambiente amable y las buenas relaciones, la búsqueda de nuevos conocimientos para el perfeccionamiento profesional.

La persona comprometida es generosa, busca como dar más afecto, cariño, esfuerzo, bienestar... en otras palabras: va más allá de la obligación contraída. Es feliz con lo que hace hasta el punto de no ver el compromiso como una carga, sino como el medio ideal para perfeccionar su persona a través del servicio a los demás. En la empresa, la persona comprometida se siente orgullosa por los éxitos de la organización a la que pertenece y muestra preocupación sincera ante las dificultades de sus compañeros. Siempre está dispuesta para participar en los asuntos dentro y fuera de la empresa.

Tenemos seguridad en una persona porque sabemos que en sus palabras no existe el doble sentido o el rebuscamiento; jamás hace un juicio a la ligera sobre las actitudes de los demás; trabaja con intensidad, procurando terminar la tarea encomendada cuidando hasta el más mínimo detalle; llegará puntual si así se ha acordado o guardará el secreto que le hemos confiado.
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