martes, 26 de junio de 2007

Gratitud; La cierva y la viña

Fábula de

Una cierva era perseguida por unos cazadores y se refugió bajo una viña. Pasaron cerca los cazadores, y la cierva, creyéndose muy bien escondida, empezó a saborear las hojas de la viña que la cubría. Viendo los cazadores que las hojas se movían, pensaron muy acertadamente que allí adentro había un animal oculto, y disparando sus flechas hirieron mortalmente a la cierva. Ésta, viéndose morir, pronunció estas palabras:
-¡Me lo he merecido, pues no debí haber maltratado a quien me estaba salvando!

Agradece a los que te ayudan.

Ser agradecido es más que saber pronunciar unas palabras de forma mecánica, la gratitud es aquella actitud que nace del corazón en aprecio a lo que alguien más ha hecho por nosotros. La gratitud no significa "devolver el favor": el agradecimiento no es pagar una deuda, es reconocer la generosidad ajena.

La persona agradecida busca tener otras atenciones con las personas, no pensando en "pagar" por el beneficio recibido, sino en devolver la muestra de afecto o cuidado que tuvo. ¿Has notado como los niños agradecen los obsequios de sus padres? Lo hacen con una sonrisa, un abrazo y un beso. ¿De que otra manera podría agradecer y corresponder unos niños? Y con eso, a los padres les basta.

En el mundo de los negocios la gratitud se manifiesta en el profesional que agradece sinceramente a quiénes le aconsejaron y orientaron para llegar a su posición actual, a sus superiores que le renuevan la confianza en cada jornada y a sus colaboradores sin cuyo concurso comprometido no podría lograr sus metas.

Las empresas también deben cultivar el valor de la gratitud, recordando a aquél proveedor o cliente que los apoyó en los momentos difíciles. Con ellos existe la obligación permanente de estar a la altura de su confianza y no defraudarlos por buscar ganancias de corto plazo.

lunes, 25 de junio de 2007

Prudencia: La zorra y el mono coronado rey

Fábula de

En una reunión de animales bailó tan bonito el mono, que se ganó la simpatía de los espectadores y lo eligieron rey.

Celosa la zorra por no haber sido ella la elegida, vio un trozo de comida en un cepo y llevó allí al mono, diciéndole que había encontrado un tesoro digno de reyes, pero que en lugar de tomarlo para llevárselo a él, lo había guardado para que fuera él personalmente quien lo cogiera, ya que era una prerrogativa real.

El mono se acercó sin más reflexión, y quedó prensado en el cepo.

Entonces la zorra, a quien el mono acusaba de tenderle aquella trampa, repuso:

-¡Eres muy tonto, mono, y todavía pretendes reinar entre todos los animales!

Nunca te lances a una empresa,
si antes no has reflexionado sobre sus posibles éxitos o peligros.


Esta fábula resalta la importancia de practicar el valor de la Prudencia. La Prudencia, en estricto sentido, es una virtud. Sin embargo, la reconocemos también como el valor que nos ayuda o reflexionar y a considerar los efectos que pueden producir nuestras palabras y acciones, teniendo como resultado un actuar correcto en cualquier circunstancia.

El valor de la nos hace tener un trato justo y lleno de generosidad hacia los demás, edifica una personalidad recia, segura, perseverante, capaz de comprometerse en todo y con todos, generando confianza y estabilidad en quienes le rodean, seguros de tener a un guía que los conduce por un camino seguro.

¡Cuántas veces un líder pone en peligro a la empresa por seguir lo que le aconsejan asesores poco experimentados o mal intencionados como la zorra! La Prudencia nos llama a planificar y medir las consecuencias de nuestras acciones antes de proceder.